Esta fotografía confronta la monumentalidad de la Torre Iberdrola con la fragilidad —y a la vez resistencia— de los cuidados domésticos. Inspirada en la estética de las New Topographics, la obra utiliza unos guantes de fregar como elemento discordante para denunciar el «techo de cristal» y la invisibilización de un sector históricamente feminizado que, desde la sombra, permite que el engranaje del poder siga funcionando.